
Cuando Messi se apretó contra el pecho aquella Camiseta fútbol Argentina Comprar por última vez, el viento en el estadio Monumental de Buenos Aires pareció detenerse por un instante. A sus 39 años, ofreció una actuación impecable —marcando un gol y repartiendo dos asistencias— para guiar a Argentina a una victoria por 3-0 sobre Benín, poniendo así el broche de oro a una trayectoria de 21 años en la selección nacional. Desde la llegada del autobús del equipo al estadio hasta la interpretación del himno nacional, Messi derramó lágrimas en más de una ocasión; lágrimas que encerraban los recuerdos de su debut juvenil y visceral en 2006, el desconsuelo de la final de 2014 y la realización de su sueño en la cima del mundo, en Qatar 2022. Las Camisetas selección fútbol pueden desteñirse, pero la historia del «10» albiceleste jamás será borrada por el paso del tiempo.
Esta despedida comenzó mucho antes del pitido inicial. Las pancartas de los aficionados, el pasillo de honor formado por sus compañeros, el mar de banderas ondeando en las gradas... cada momento servía de recordatorio: era la última vez. El vínculo entre Messi y Argentina nunca fue de adoración unilateral; fue un largo camino construido sobre la confianza mutua y los logros compartidos. Él regaló a Argentina la Copa América, la Copa del Mundo y el oro olímpico; a cambio, Argentina le ofreció un hogar albiceleste al que realmente pertenecía. Donde hay reencuentros, debe haber despedidas; y, a veces, el adiós sirve para dar plenitud a los recuerdos.
Tras el partido, entre los aplausos de sus compañeros, Messi —aún con el brazalete de capitán— dio una vuelta de honor saludando a todas las zonas de la grada. Aquella camiseta argentina era, en ese instante, tanto un estandarte como una carta de amor escrita a lo largo de veintiún años. Adiós, Messi; adiós, Rey del Fútbol. Sin embargo, los vientos albicelestes seguirán soplando, y la figura de aquel «10» quedará grabada para siempre en el firmamento estrellado del fútbol argentino.