Tras la marcha de Guardiola del Manchester City, el mediocampista defensivo campeón del mundo, Rodri, también está a punto de marcharse. El Real Madrid lo pretendió durante semanas, pero antes de que el Manchester City pudiera ceder, surgió un rival inesperado: el Barcelona de Flick, que ha ganado dos títulos consecutivos de La Liga, intervino con fuerza. Por un lado, el nuevo Conjunto Real Madrid niños de Mourinho, con la incorporación de Cucurella y otros importantes refuerzos este verano; por otro, el Conjunto FC Barcelona niños, ​​rodeado de internacionales españoles como Yamal, Cubas y Fermín. Los dos archirrivales se encuentran inmersos en una feroz batalla por el dominio del club.

El Real Madrid era el destino preferido de Rodri en sus inicios, atraído por el poderío del Bernabéu y la presencia de compañeros internacionales como Cucurella. Sin embargo, la oferta del Barcelona le resultó chocante: el estilo de juego de Flick, basado en la presión alta y la posesión del balón, es prácticamente un reflejo del sistema del Manchester City. Gracias al buen ambiente que se respiraba en el vestuario de la selección, el contraataque del Barça fue extraordinariamente preciso. Rodri no descartaba por completo vestir la camiseta blanca, pero cuando el Barcelona expuso sus planes tácticos y expresó sus opiniones en el vestuario, la balanza empezó a inclinarse.

Actualmente, la prensa española coincide en gran medida: Rodri ha rechazado verbalmente al Real Madrid y se le considera un posible fichaje del Barcelona, ​​a falta únicamente del Manchester City y el Barcelona para cerrar un traspaso por una cifra cercana a los 60 millones de euros. Independientemente de la camiseta que finalmente vista, este será el cambio más drástico en el centro del campo durante el mercado de fichajes de verano de 2026: una galaxia blanca o un estilo rojiazul basado en la posesión. La decisión nunca ha salido realmente de las manos del jugador.